Corría la primavera de 1958 cuando unos niños juegan a hacer fallas. Han recogido maderas, cartones y en el rellano de la cueva que había a la altura de la calle de las Animas número 35 se han juntado para hacer la cremà. El fuego hace acercarse a Pepet “el Paellero” y los niños le piden que organice una falla junto a los mayores del barrio.  Pepet, un gran amigo de los niños hace su propuesta y empieza a reunir a la gente de la barriada, se le acepta la idea y en el mes de mayo ya está preparada la comisión. El primer presidente fue Manuel Cervera “El negro Sabel” y los primeros integrantes de la comisión fueron: Vicent Arrue, Manuel Cardona, Fransecs Gimeno, Víctor Balaguer, Vicent Cervera, Josep Gimeno, Manuel Bondia, Josep Cubells, Rafael Ibáñez, Joan Campos, Josep Donat, Josep Ibáñez, Pedro Campos, Manuel Ferrandi, Josep Llosá, Angel Capella, Salvador Ferrandiz, Miquel Martí, Francesc Capella, Vicente Ferrer i Alfred Ortega.

¿Cómo Financiarían la Falla?

En la época de creación de la falla, una característica muy relevante, era la falta de dinero. La comisión decide que la cría de pollos puede aportar a la falla un buen sistema de financiación. Todo en marcha: Se compran pollitos a dos pesetas. Cada fallero se compromete a criar y engordar los pollitos para después venderlos o quedárselos y pagar a la falla su importe. El precio de venta se estipula en 45 pesetas el kilo. El resto de ingresos fueron aportaciones semanales de cada fallero y dinero recogido por el pueblo.

La falla empezó como una pandilla de amigos que se reunían no solo para fallas, sino también en verano para cenar a la fresca. Entre reunión y reunión se contacta con José Marieta, el de la Pobla, que junto con otros artistas espontáneos de la localidad deleitaban las veladas que se oían por todo el pueblo. Un buen día, de reunión, aparece la figura de Raimundo Faus “El Pintor” que se ofrece para realizar la falla. Sería su primera falla, la primera que plantaría como artista fallero. La primera falla costó 5.000 pesetas, y se le gratificó con 400 pesetas extra en agradecimiento. Los falleros estuvieron muy agradecidos con la obra que este artista plantó.

En el mes de febrero, antes de San José, hay que recordar el baile de gala que se hizo en la casa del Presidente, pasándoselo muy bien la comisión. A principio de este mes empieza la “replegà” que finaliza con un total de 2.887,75 pesetas como donativo del pueblo. Se acerca San José y cuando llega el momento de la plantá, Raimundo Faus les obsequia con una encantadora falla. Recordaba la escena de las escaleras de la estación de arriba donde se parodiaba a las parejas de novios de la Época. Una de las anécdotas que queremos recordar es la de una serie de partidas de gastos realizados ese año:

– Adornar la calle, música baile de gala y cornetas: 430 pesetas

– Por tres noches de baile a la calle: 1.000 pesetas

– Bebida: 625 pesetas

– Pago de fuegos a Blas Dasí: 1.945 pesetas

– Total Ingresos: 17.711 pesetas; Total Gastos: 12.897,50 pesetas; Saldo: 4.813,50 pts.

De los actos de ese año cabe recordar que la falla, tan solo participó en el tren fallero y en el partido de fútbol en el que jugaron varias comisiones falleras del pueblo. Tuvieron su primera fallera mayor infantil, Mari Carmen Ferrer Cano, la niña fue representante en aquel primer año como comisión fallera. Y así con la ilusión del primer día y el gusto del trabajo bien hecho decidieron continuar con la falla del Penyot. Son recuerdos entrañables de todos los que tuvieron la suerte de vivir aquella época.

 

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